Categoría: Expos

Cangrejo ermitaño

Exposiciones

Del 14 de agosto al 14 de septiembre 2018
Corredor Artístico Tomás Chávez Morado

Horarios 10:00 a 14:30 y de 15:00 a 18:00
Inauguración 13 de agosto a las 18:00 hrs.

Jorge Armando Ortega del Campo
¿Cómo conocer el origen de la desigualdad entre los hombres si no se empieza por conocer a los hombres mismos?
¿Y cómo podrá llegar el hombre a verse tal como lo ha formado la naturaleza, a través de todos los cambios que la sucesión de los tiempos y de las cosas ha debido producir en su constitución original, y a distinguir lo que tiene de su propio fondo de lo que las circunstancias y sus progresos han cambiado o añadido a su estado primitivo?
Jean-Jacques Rousseau
Discurso sobre el origen de la desigualdad entre los hombres,

Lo masculino es un campo de batalla
Precariedad y nuevas emancipaciones
México ha sido, a ojos propios y ajenos, un país de “hombres”, dónde el mito del poder patriarcal se basa en el rol tradicional del varón, una amalgama entre virilidad, triunfo, competitividad, seguridad, el ejercicio de la violencia y sobre todo, la represión de la afectividad.

Durante muchas generaciones, los varones han experimentado, de manera generalizada, una tremenda presión para responder socialmente a las expectativas que sobre lo masculino se tiene; reproduciendo un esquema, que ha sido reforzado hasta la náusea, en cientos de películas y el contenidos de los medios de comunicación, así como por el comportamiento intrínseco de las familias.

En estos momentos esta noción heteronormada de lo masculino ha sido cada vez más vulnerada por acciones o manifestaciones sociales, culturales y artísticas en contra de la figura del macho que ha sido reproducida durante generaciones.
Hablar sobre asuntos de género, en el México de hoy, es una de las formas decisivas de rebelión cultural y sobre todo de posicionamientos discursivos de algunos artistas, que se han enfrentado a un contexto de rechazo y conservadurismo toda la vida.

El nuevo trabajo de Jorge Armando Ortega del Campo, se reinventa más allá de las limitaciones de género, buscando un futuro libre del reinado apabullante de la clásica figura masculina, que por cierto siempre ha estado entrelazada a asuntos ligados al tabú de la sexualidad.

En sus piezas, Jorge Ortega congrega una serie de elementos que ponen en entredicho la figura tradicional de lo masculino en el arte. La construcción conceptual de su obra, parte de una reflexión sobre nociones que se contraponen, en una escurridiza frontera, que permea conductas y actitudes humanas, que a pesar de ser evidentemente tóxicas, han sido tradicionalmente bien ponderadas por la sociedad.
Sus trabajo alude de manera formal a ciertas figuras clásicas de poder masculino como los uniformes, las armaduras o las armas primitivas, haciendo que se establezcan parámetros fácilmente identificables, del más convencional comportamiento viril; a partir de signos de poder o agresión, son sutilmente desactivados por la fragilidad de la condición de los objetos, así, como por una retórica que incluye a la precariedad, las metáforas de lo masculino, el error y el fracaso.

¿Quién es el hombre?
¿Hay un abatimiento en estas figuras, o es una derrota sutilmente admitida? Quizá lo sea y ello suja del negarse a aceptar los condicionamientos de lo varonil como una posición políticamente correcta.
Las piezas, odas a las figuras de héroes o guerreros; se ven disminuidas a ciertas declaraciones de principios, donde se niegan y se aceptan en términos iguales las sutiles capas ideológicas, reduciendo sus piezas, a bellas plumas multicolores de aves elegantes.

¿Habrá en estos objetos, una nueva manera de establecer alegorías de la inutilidad, o por el contrario se establece una nueva definición de lo que se establece como figura de autoridad?
Nos gustaría pensar que conforma una autoridad relevante, que participa de una virilidad menos rigurosa y más enfocada al planteamiento de nuevas posiciones con respecto a nuestra presencia social.
Es posible que tengamos que esperar unos años.
Leonardo Ramírez
León, Guanajuato, mayo de 2018.